Edición No. 1244. Quibdó, noviembre 29 a diciembre 5 de 2019

Punta Ardita, ¡otro paraíso en el Chocó

Giovanni Agudelo Mancera

Punta Ardita es un corregimiento de Juradó tan solo diez mil metros cuadrados en el Chocó, dueño de una paradisíaca playa, adornada de palmas, donde la pesca deportiva es la mayor atracción turística.

La Fuerza Naval Colombiana organizó la travesía “Navegando al Corazón del Pacífico”, a la que fuimos invitados, y gracias a ese viaje, descubrimos este paraíso en nuestro departamento.

Afrodescendientes e indígenas nos recibieron muy amablemente y nos brindaron hospitalidad.

Durante este 2019, Punta Ardita recibió 320 turistas, que llegaron allí para hacer pesca por la costa en las modalidades artificiales de Rapala y Pomper.

Punta Ardita es cercano a la frontera con Panamá, tiene una población aproximada de 249 habitantes, en su mayoría pertenecientes a la etnia emberá.

El centro poblado cercano es la cabecera municipal de Juradó, a 7.5 km al sureste.

Punta Ardita es visitada en el año por turistas de Suramérica y Europa, pero afortunadamente no ha perdido su carácter exótico ni el desarrollo salvaje ha desquebrajado su encanto natural.

Este corregimiento es de esos lugares que uno quisiera se detuvieran en el tiempo, pero a los que la gobernación del Chocó y el gobierno central deberían apoyar para que sean auto-sostenibles y que el turismo no sea su principal ingreso.

Ellos cultivan plátano, yuca, maíz, banano, mango, naranja, limón y coco.

Es importante cuidar este corregimiento de las bandas de narcotraficantes que lo apetecen por su posición geográfica. De hecho, hace unos días la Armada Nacional logró unas capturas en ese territorio, pero a personas no nativas ni habitantes del lugar.

A veces se piensa dos veces para dar a conocer esos paraísos del Chocó por temor a que el hombre depredador llegue allí y termine con su belleza, pero es importante, además de re-comendarlo como lugar turístico, alertar que se deben tomar medidas para que no sea colonizado por narcotraficantes al percibirlo vulnerable y sin presencia del Estado.

Para estas fiestas de navidad y año nuevo recomendamos visitarlo, respetando, eso sí, las costumbres de sus habitantes, su entorno, su naturaleza y siendo recíprocos con la hospitalidad que esa comunidad ofrece al turista.